Una serie de robos de cartas Pokémon llegó a un inesperado final después de un solo error.
El boom de las cartas coleccionables de Pokémon creó un próspero mercado para coleccionistas, pero también atrajo a criminales. En Inglaterra, dos hermanos se declararon culpables después de atacar tiendas especializadas en cartas coleccionables en una serie de robos que provocó casi 95.000 dólares entre productos robados y daños.
Según Cheshire Police, la pareja atacó tiendas que vendían cartas Pokémon y otros artículos de colección.
Su escape salió mal
El primer robo ocurrió el 8 de abril en Celestial Collectables, en Warrington. Usando una palanca, los hermanos forzaron la entrada a la tienda y robaron cartas Pokémon valuadas en alrededor de 62.000 libras. También causaron más de 3.000 libras en daños al romper vitrinas de exhibición.
Los hermanos planearon el robo, pero su huida falló. La camioneta que usaron tenía placas clonadas y se averió poco después del robo. La empujaron por la calle antes de trasladar los productos robados a un segundo auto. Las imágenes de CCTV y los registros de matrícula del vehículo ayudaron a la policía a identificar a los sospechosos.
La policía ya había comenzado a investigar cuando los hermanos volvieron a actuar. Atacaron The Graded Gallery, en Rugby, y robaron más cartas coleccionables y artículos de colección.
La policía recupera los objetos robados
Los oficiales registraron la propiedad de los sospechosos y recuperaron mercancía robada, ropa, llaves de vehículos y otras pruebas que vinculaban a los hermanos con ambos robos. Keith Johnson y Shane Johnson se declararon culpables después de que la policía los confrontara con la evidencia.
Keith Johnson recibió una condena de 29 meses de prisión tras declararse culpable de dos cargos de robo. Shane Johnson también se declaró culpable y recibirá sentencia más adelante este mes.
Las cartas Pokémon ahora se venden por miles de dólares en algunos casos, lo que convierte a las tiendas especializadas en cartas en objetivos atractivos para robos organizados. Coleccionistas y dueños de tiendas siguen invirtiendo en medidas de seguridad más fuertes para proteger sus colecciones.
El artículo original fue escrito por Tommy-lee Venghaus.