Está en la cima, con un hacha en la mano, a 65 pies del suelo… ¡y salta en vivo en stream!
Yo jamás me habría atrevido a algo así, pero hay gente que parece no tener miedo en absoluto. Ken Stornes, un streamer, lo hizo de verdad. En pleno Twitch livestream, trepó una enorme estructura tipo torre de unos 65 pies de altura. Eso equivale, más o menos, a seis o siete pisos de un edificio normal. Con solo verlo, el corazón me latía tan fuerte que casi tuve que apartar la mirada.
Nadie vio venir esto
Cuando llegó arriba, Ken se quedó totalmente tranquilo. Sostenía un hacha en la mano como si fuera lo más normal del mundo. Se podía sentir la tensión en el aire mientras se preparaba para saltar. Y entonces, sin previo aviso, simplemente se lanzó. La caída libre parecía sacada de una película de “Misión Imposible”, y casi podías sentir el viento pasando a toda velocidad mientras caía.
Abajo, un enorme montón de nieve parecía listo para recibirlo. El aterrizaje se veía extremadamente peligroso. No podía creer que realmente cayera de pie sin lesionarse gravemente. Sí, la nieve puede amortiguar una caída, pero es muy impredecible. Debajo puede haber rocas, ramas o nieve compactada y dura. Si Ken hubiera calculado mal aunque fuera un poco, esto podría haber terminado de otra manera. Aquí puedes ver el salto.
¿Qué estaba pensando?
Sostener el hacha durante el salto lo hizo todavía más absurdo. Cualquier movimiento en el aire podría haberle arruinado el equilibrio, y existía un riesgo real de lastimarse con el hacha. Los clavadistas de acantilado profesionales entrenan durante años y aterrizan en agua medida con precisión. Ken no tenía ninguna de esas medidas de seguridad, y aun así lo logró.
Las reacciones del chat fueron brutales. Miles de personas lo vieron en vivo mientras hacía el salto, y los comentarios iban desde la admiración hasta el pánico total. A veces de verdad me pregunto cómo alguien puede mantenerse tan calmado mientras cae desde 65 pies. En mi caso, con solo verlo, sentí que el corazón casi se me salía.
Es una locura cómo algunas personas ponen a prueba los límites y mantienen a su audiencia al borde del asiento. Solo puedo decir: respeto. Pero también, Dios mío, yo jamás me habría atrevido. Solo pensar en trepar una estructura tan alta y luego saltar me da escalofríos. ¿Qué opinas? Cuéntanos en los comentarios.
El artículo original fue escrito por Michelle Baier.