Core Keeper se amplía con Riders of the Underground, una actualización gratuita con monturas, un nuevo subbioma y mejoras para seguir explorando.
En Core Keeper, salir a buscar un mineral puede terminar en una reforma de la casa, una expedición improvisada y una pelea para la que habría convenido llevar más comida. Su capacidad para encadenar pequeñas ambiciones sigue siendo su mejor argumento. Riders of the Underground entiende ese atractivo: ofrece nuevas excusas para perderse bajo tierra y, sobre todo, herramientas para que el viaje resulte menos trabajoso.
El juego de Pugstorm llegó al acceso anticipado en 2022 y estrenó su versión 1.0 en agosto de 2024. Desde el 21 de septiembre de 2026, su actualización gratuita 1.3 amplía una aventura que ya había encontrado su personalidad entre la construcción de Minecraft y la progresión de Terraria. La pregunta interesante es cuánto mejora lo que hacemos entre un descubrimiento y el siguiente.
El placer de convertir una cueva en tu casa
Compararlo con esos dos gigantes sirve para ubicarse, aunque deja fuera parte de su encanto. Core Keeper combina la conquista del subsuelo con el gusto por habitarlo: preparar una huerta, organizar una base o automatizar recursos tiene sentido dentro de la misma aventura que propone enfrentarse a criaturas enormes. La casa es el lugar desde el que se prepara la próxima imprudencia.
Los árboles de habilidades y la combinación de equipo añaden otra capa de progreso. Encontrar materiales mejores importa, pero también decidir cómo desarrollar al personaje. Esa convivencia entre construcción, exploración y combate permite cambiar de objetivo sin sentir que se abandona la partida. Y en cooperativo, con hasta ocho jugadores, deja espacio para quien quiere conquistar el mundo y para quien considera urgente arreglar el comedor.
Una montura vale más cuando tienes adónde ir
La gran novedad de Riders of the Underground permite usar los animales de ganado como monturas al equiparlos con una silla de montar. También puedes ponerles nombre y ajustar su comportamiento cuando no los estás montando. Es una incorporación especialmente acertada para este juego: conecta el cuidado de animales con la exploración y da una nueva utilidad a criaturas que ya formaban parte de la vida en la base.
El Hookshot, por su parte, se engancha a superficies sólidas y permite cruzar agua y abismos. Ahí está uno de los aciertos conceptuales del parche. En una aventura de excavación, cada obstáculo plantea una pequeña decisión; sumar una herramienta de desplazamiento amplía las respuestas posibles. Construir un camino sigue teniendo valor, pero resolver un cruce puntual no tiene por qué convertirse siempre en una obra pública.
También llega Moss, un subbioma dentro de las Ruinas Olvidadas, hogar del Orex, un animal de aspecto prehistórico bastante más dócil de lo que sugiere su silueta. Su escala importa: enriquece una región existente, sin equivaler a un gran bioma independiente. Quien espere una expansión gigantesca debería ajustar sus expectativas; su atractivo está en añadir curiosidad al recorrido.
El cambio más importante no lleva silla de montar
Las invocaciones dejan de desaparecer por el paso del tiempo y ahora es posible desplegar de una vez el máximo de criaturas que permite el personaje. Para ese estilo de juego, quitar la obligación de renovar acompañantes corrige una tarea de mantenimiento que competía con el combate por nuestra atención. Es una mejora menos vistosa que un dinosaurio domesticable, pero con mucho sentido.
La magia también recibe ajustes: el maná continúa regenerándose, con eficacia reducida, mientras se lanzan ataques. Además, el parche permite comparar equipo y agiliza aspectos de la progresión y la fabricación. La lectura conjunta de estos cambios es alentadora: Pugstorm está revisando el esfuerzo que exige su aventura, además de aumentar la cantidad de cosas disponibles.
Todavía hay que disfrutar de picar piedra
Eso no transforma su propuesta de fondo. Recolectar, fabricar, preparar una expedición y volver a hacerlo sigue siendo el centro de Core Keeper. Para quien disfruta construyendo una rutina propia, esa repetición tiene recompensa. Para quien necesita novedades constantes o una dirección muy marcada, puede hacerse cuesta arriba. Ninguna montura resuelve una incompatibilidad con el género.
También conviene separar una buena actualización de una reinvención. Riders of the Underground ofrece razones para regresar, especialmente a quienes disfrutan experimentando con personajes y desplazamientos. Su alcance resulta más modesto para alguien que ya agotó el juego y busca una aventura completamente distinta.
Veredicto: 8/10
Core Keeper sigue siendo una aventura de supervivencia y construcción muy recomendable, con una notable capacidad para convertir pequeños objetivos en grandes proyectos. Riders of the Underground refuerza esa virtud con monturas, nuevas posibilidades de movimiento y ajustes que alivian tareas repetitivas. Su límite está en el alcance: mejora una fórmula excelente, pero difícilmente conquistará a quien nunca disfrutó de ella.
Que estas novedades lleguen gratis más de dos años después de la versión 1.0 suma valor, aunque el mérito principal está en las decisiones de diseño. El subsuelo tiene nuevas cosas que descubrir y mejores herramientas para recorrerlo. Si todavía quedaba un túnel pendiente, ya hay una buena excusa para volver. Lo de salir antes de ponerse a ampliar la casa sigue sin estar garantizado.