Denshattack!: Trenes sobre rieles funciona mucho mejor de lo que debería

Trenes que hacen kickflips, bandas urbanas y una descarga de adrenalina arcade convierten a Denshattack! en una de las propuestas independientes más originales del año.

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Adrenalina pura para todos tus sentidos. © Undercoders

Una locomotora no debería ser capaz de saltar por los aires, recorrer una pared y aterrizar sobre los rieles después de encadenar varias piruetas. Denshattack! no intenta justificarlo: pisa el acelerador, sube el volumen y confía en que el jugador acepte una de las ideas más absurdas —y efectivas— que ha ofrecido el género arcade en mucho tiempo.

Para quienes crecimos con Tony Hawk’s Pro Skater y Jet Set Radio, la industria actual ha dejado un vacío difícil de ignorar. Denshattack! recupera esa filosofía de dominar trucos, perseguir puntuaciones y repetir niveles, la combina con música y cultura urbana japonesa, y sustituye las patinetas por algo bastante menos discreto: trenes.

Una idea original ejecutada con absoluta confianza

Sobre el papel, controlar una locomotora como si fuera una patineta gigantesca parece una parodia. En la práctica, apenas hacen falta unos minutos para dejar de cuestionarlo. Los trenes saltan entre vías, derrapan, realizan wallrides, giran en el aire y encadenan trucos con una agilidad que desafía cualquier ley de la física ferroviaria.

El gran mérito está en los controles. La respuesta es precisa, los movimientos se entienden con rapidez y nunca se siente como si estuviéramos peleando contra el vehículo. Incluso cuando una maniobra termina en desastre, queda claro qué salió mal y qué habría que corregir en el siguiente intento.


Es un juego fácil de aprender y difícil de dominar. Llegar hasta el final no supone una barrera especialmente cruel, pero conseguir todas las medallas de oro exige conocer los recorridos, reaccionar rápido y utilizar todo el repertorio disponible. El reto está ahí para quienes lo busquen, sin impedir que el resto disfrute del viaje.

Cuatro minutos de velocidad y caos controlado

La mayoría de los niveles dura alrededor de cuatro minutos, una decisión que encaja perfectamente con el espíritu arcade de Denshattack!. Cada partida es breve e intensa, capaz de provocar ese peligroso pensamiento de “una más y termino” que suele preceder a otra media hora frente a la pantalla.

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Todo está en saber cuándo cambiar de carril. © Undercoders

Los objetivos alternan entre pruebas de habilidad, puntuaciones máximas y carreras contra bandas rivales. Estas últimas añaden un componente agresivo: hay que conducir bien, golpear a los competidores y sobrevivir a un caos que por momentos recuerda a Mario Kart, aunque aquí los caparazones han sido reemplazados por varias toneladas de metal.

Cada zona incorpora una nueva mecánica. Al principio basta con cambiar de vía y saltar; poco después, el juego exige desplazarse por paredes, completar piruetas complejas e incluso volar. El repertorio crece de forma gradual, evitando que los niveles parezcan variaciones del mismo recorrido y dejando siempre una medalla o ruta por perfeccionar.

Un Japón distópico lleno de personalidad

La estética no se limita a colocar luces de neón sobre una ciudad japonesa. Denshattack! toma distintas subculturas urbanas del país y las transforma en bandas rivales con identidades reconocibles, exageradas y llenas de humor.

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Prepárate para conocer todo un reparto de jefes que derrotar... © Undercoders

Durante el recorrido aparecen grupos inspirados en las gyaru —una de ellas fascinada con los nekos—, estudiantes abusivos obsesionados con el béisbol, rockabillies japoneses y la inevitable pandilla de motociclistas bōsōzoku. Cada banda refleja una parte distinta de la cultura popular japonesa y ayuda a que las regiones tengan personalidad propia.

La progresión también se refleja en la tripulación de Emi. Cuando un jefe derrotado se une al grupo, la pantalla de carga se actualiza para incorporarlo al tren y la imagen se vuelve cada vez más concurrida. Es un detalle pequeño, pero transmite perfectamente la sensación de estar reuniendo a una comunidad.

Una historia shonen al servicio de la acción

La narrativa es el apartado menos sorprendente. Emi quiere convertirse en la mejor competidora de Denshattack, un deporte extremo clandestino en el que distintas bandas recorren vías abandonadas y realizan acrobacias imposibles. Su aventura sigue una estructura shonen tradicional: nuevos rivales, enfrentamientos cada vez mayores y antiguos adversarios que terminan sumándose a la causa.

Todo sucede en un Japón distópico donde las autoridades buscan eliminar el deporte mientras las clases privilegiadas viven aisladas en sus propias burbujas. La oposición entre una sociedad controlada y jóvenes que recuperan espacios abandonados conecta con el espíritu rebelde de Jet Set Radio: las acrobacias, la música y la cultura urbana se convierten en formas de resistencia.

La trama no es profunda ni difícil de anticipar, pero cumple su función sin interrumpir la acción. Lo que sí se echa de menos es una presentación más dinámica. Las escenas recurren a ilustraciones estáticas y cuadros de diálogo, cuando unas cinemáticas animadas habrían dado mayor impacto a los personajes y rivalidades. Es una limitación comprensible en una producción independiente, aunque sigue siendo un área donde el juego podría haber dado más.

Una banda sonora que marca el ritmo

La música es parte esencial de la experiencia y convierte cada fase en una descarga continua de energía. La combinación entre velocidad, explosiones de color y temas capaces de mantener el impulso hace que incluso repetir un desafío varias veces resulte entretenido.

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¡Hay un momento en que la música y el juego se sincronizan a la perfección! © Undercoders

En sus mejores momentos, Denshattack! se siente como una máquina arcade perdida que alguien restauró con controles modernos. Conserva la inmediatez de aquellos juegos diseñados para llamar la atención desde el otro lado de un salón recreativo, pero evita que la nostalgia sea su única cualidad. Entiende qué hacía especiales a sus influencias y utiliza esas ideas para construir algo propio.

Veredicto: 8/10

Denshattack! podría haberse quedado en una ocurrencia graciosa. En cambio, Undercoders convierte la premisa en un arcade sólido, preciso y sorprendentemente adictivo, construido alrededor de niveles breves que invitan a mejorar constantemente.

La historia y su presentación estática son sus puntos más modestos, pero la jugabilidad, la música y la representación de las subculturas japonesas compensan ampliamente esas limitaciones. Cada región amplía las posibilidades del tren y cada medalla pendiente ofrece una excusa para regresar.

También cuesta no imaginar lo bien que funcionaría un modo multijugador, ya fuera competitivo, de batalla o simplemente versus. Las carreras, los choques y el sistema de trucos parecen hechos para enfrentar a varios jugadores. No es necesario para disfrutar la experiencia actual, pero sería una evolución natural capaz de ampliar considerablemente su vida útil.

Quienes extrañen Tony Hawk’s Pro Skater, Jet Set Radio y los grandes arcades encontrarán aquí mucho más que un homenaje. Denshattack! recupera aquella mezcla de estilo, rebeldía y obsesión por las puntuaciones, pero tiene personalidad suficiente para no vivir a la sombra de sus influencias. Trenes acrobáticos incluidos, es uno de los juegos independientes más divertidos y originales del año.

Ignacio Weil

Creador de contenido para EarlyGame ES y conocedor de juegos independientes y de terror. Desde Dreamcast hasta PC, Ignacio siempre ha tenido pasión por los juegos indie y experiencias enfocadas en la historia....