Lootbound: reorganiza tu inventario al estilo Resident Evil 4 para llegar lejos en este roguelike

Lootbound toma prestada la estructura de Slay the Spire, pero encuentra su identidad dentro de una cuadrícula de 9 x 6. El resultado todavía necesita variedad, aunque ordenar equipo rara vez había sido tan absorbente.

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Podría pasar horas en esta sección... | © ArtDock

Una partida de Lootbound puede decidirse por un casco mal colocado. Puede sonar absurdo, pero resume con precisión un roguelike que delega gran parte del combate en sus personajes y concentra casi toda la intervención del jugador en lo que sucede antes de entrar en una sala.

En la mayoría de los RPG, la gestión del inventario es la tarea tediosa de la que te ocupas entre aventuras. Lootbound la convierte en la aventura. Si alguna vez organizaste tus granadas por color en Resident Evil 4 mientras todo un pueblo esperaba para matarte, este juego está listo para recompensar esa peculiar devoción por el orden.

El verdadero combate ocurre en el inventario

No hay espacios reservados para cascos, armas o armaduras. Cualquier objeto puede colocarse en la cuadrícula de equipamiento siempre que quepa, lo que significa que nada te impide llevar diez cascos y absolutamente nada más si logras encajarlos. Los objetos pueden rotarse; algunos proyectan auras sobre el equipo cercano, otros solo funcionan en los bordes y ciertas recompensas son exclusivas de una clase específica. Cada nuevo miembro del grupo también incorpora su propio inventario, convirtiendo una mochila complicada en varios rompecabezas simultáneos.

La victoria, entonces, suele construirse antes de que comience el combate. Encontrar una configuración que aproveche cada casilla disponible puede consumir más tiempo que la propia batalla, y no se trata de un defecto accidental: es el corazón de Lootbound.

La sombra de Slay the Spire

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Dime que eres fan de Slay the Spire sin decirme que eres fan de Slay the Spire | © ArtDock

La comparación con Slay the Spire es inevitable. El arte, las máscaras de los personajes, varias criaturas y el ciclo de cada expedición remiten de inmediato al título de Mega Crit. La diferencia es que Lootbound se construye alrededor de un grupo y recurre a arquetipos conocidos —guerrero, mago, paladín y bardo— en lugar de ofrecer clases que cambien las reglas de forma radical.

Esa familiaridad hace que el sistema sea fácil de entender, pero también deja al combate un paso por detrás del inventario. Los aliados actúan automáticamente cuando se cumplen ciertas condiciones: el paladín genera armadura cuando su salud disminuye, mientras que el mago guarda su maná hasta que solo queda un enemigo. Los monstruos siguen prioridades similares y pueden atacar al héroe con más salud o al que tenga el mayor poder de ataque. Ignorar esas reglas convierte una configuración aparentemente perfecta en una colección de cadáveres muy bien organizados.

La idea funciona porque te obliga a anticipar quién golpeará a quién, aunque la participación limitada durante los combates hace evidente una ausencia: un botón para acelerar la acción. Algunas partidas pueden acercarse a los 90 minutos, y observar largas secuencias automáticas termina por quitarle ritmo a una experiencia que ya exige mucha paciencia entre enfrentamientos.

Una versión prometedora, pero todavía limitada

La versión previa al lanzamiento que probamos todavía resulta algo tosca. Incluye cuatro personajes jugables, tres de ellos bloqueados hasta que consigues una victoria con el guerrero. Poder reclutarlos durante una expedición y probar sus mecánicas antes de desbloquearlos es una solución brillante; la variedad de habilidades resulta menos convincente. Las armas, armaduras y amuletos abundan, pero las combinaciones rara vez van más allá de fórmulas sencillas, como acumular espinas y encontrar un ataque cuyo daño aumente con ellas.

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Lootbound se beneficiaría de una mayor variedad de clases, habilidades, monstruos y mejoras | © ArtDock

La repetición también aparece rápidamente. Cada expedición recorre tres niveles con sus propios tipos de enemigos, y reunir cristales para conseguir mejoras permanentes te obliga a volver varias veces a las zonas iniciales. El sistema recuerda al Espejo de la Noche de Hades, pero necesita más criaturas y situaciones para evitar que esa progresión se vuelva rutinaria.

Veredicto: 7/10

Lootbound está en su mejor momento cuando un inventario abarrotado se convierte en un rompecabezas con el que vale la pena obsesionarse. Rotar el equipo, aprovechar las auras y encontrar de algún modo espacio para un objeto útil más pueden hacer que la preparación resulte más satisfactoria que los propios combates. Sin embargo, la selección limitada de enemigos y habilidades hace que las partidas más largas se vuelvan repetitivas demasiado pronto, mientras que la lentitud del combate automático solo hace que esa repetición sea más evidente (especialmente al intentar acumular maná contra un enemigo veloz). La base ya es sólida; ahora necesita suficiente variedad para asegurarse de que su jefe más persistente siga siendo ese casco que ocupa exactamente una casilla de más.

Ignacio Weil

Creador de contenido para EarlyGame ES y conocedor de juegos independientes y de terror. Desde Dreamcast hasta PC, Ignacio siempre ha tenido pasión por los juegos indie y experiencias enfocadas en la historia....