Survival: Fountain of Youth, una búsqueda de la vida eterna que mejora en compañía

Survival: Fountain of Youth combina exploración y buenas ideas de progresión con un combate frustrante y demasiado trabajo que conviene repartir entre amigos.

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La fuente de la juventud puede esperar: sobrevivir en estas islas ya exige bastante trabajo. | © Odinsoft

La promesa de encontrar la fuente de la juventud fue lo que me llevó a Survival: Fountain of Youth. Sobrevivir en unas islas del Caribe, lejos de la civilización y siguiendo el rastro de un misterio, tenía bastante más gancho que la perspectiva de construir otra cabaña. Después llegaron los materiales que faltaban, las excursiones para conseguirlos y los animales dispuestos a complicarme el trayecto. La vida eterna podía esperar; primero había que terminar la lista de compras.

El juego de Odinsoft tiene ideas suficientes para hacerse un hueco en un género saturado, aunque también arrastra problemas que lo mantienen lejos de sus mejores representantes. Lo colocaría en la parte alta de esa segunda división de los juegos de supervivencia: ofrece motivos para seguir explorando, una progresión interesante y una aventura que gana bastante cuando puedes repartir el trabajo. El combate, por desgracia, parece empeñado en echarte de la isla.

Talar un árbol cuesta tiempo, pero no de la forma habitual

Una de sus decisiones más curiosas está en la recolección. En solitario, conseguir madera no exige quedarse mirando cómo el personaje golpea un tronco una y otra vez. La acción tiene un coste de tiempo y, al ejecutarla, el reloj del juego avanza. Tú obtienes los recursos sin pasar varios minutos presenciando el proceso.

Sobre el papel, agradezco que alguien haya pensado en ahorrarnos otra tarde pegándole a un árbol. Sin embargo, jugando me encontré dividido. Parte del atractivo de estos juegos está en hacer el trabajo, en sentir el esfuerzo que convierte un terreno vacío en un refugio. Resolverlo mediante un salto temporal resulta práctico, aunque también le quita algo de presencia a esa relación con el entorno.

Con la cantidad de materiales que hay que manejar, entiendo la decisión. La recolección tradicional podría volver todavía más pesada una experiencia que ya exige bastante organización. El sistema funciona para quien prefiera centrarse en decidir qué necesita y cuánto tiempo puede invertir en conseguirlo. A mí me gustó como alternativa, pero no terminó de reemplazar la satisfacción de obtener las cosas con mis propias manos.

Los materiales se acumulan en la lista de pendientes

El verdadero desgaste aparece al avanzar. Hay una evolución reconocible entre recursos y posibilidades de fabricación, pero acceder a materiales nuevos no te libera de seguir reuniendo los anteriores. Cada escalón añade necesidades sin aliviar demasiado las que ya tenías.

Mantener útiles los recursos básicos puede dar cohesión a un sistema de fabricación. Aquí, demasiadas veces, acaba obligándome a recorrer el mapa para buscar ese ingrediente que falta. No me molesta preparar una expedición; me molesta interrumpir lo que estaba haciendo para repetir un trayecto cuya única recompensa es poder regresar al plan original.

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Los nuevos materiales amplían tus posibilidades de fabricación sin librarte de seguir buscando los básicos. | © Odinsoft

Es una fricción especialmente evidente en solitario, cuando todos los recados dependen de ti. El juego agiliza el momento de recoger el material, pero conserva buena parte del trabajo de ir a buscarlo. Por eso su solución a la recolección solo resuelve una parte del problema: puedes ahorrarte los hachazos y seguir perdiendo demasiado tiempo entre una tarea y la siguiente.

Una isla que invita a explorar, aunque podría atreverse a más

Donde sí encuentro un incentivo convincente es en los puntos de supervivencia vinculados al conocimiento de los antiguos habitantes de las islas. Explorar tiene una recompensa que va más allá de llenar el inventario. Descubrir lo que dejaron atrás ayuda a mejorar al personaje y consigue que quiera seguir investigando.

Esta conexión entre descubrimiento y progresión es de lo que más me gusta de Survival: Fountain of Youth. Le da un propósito a salir del recorrido habitual y encaja con la premisa que me atrajo inicialmente. Quiero encontrar algo que me haga preguntarme qué hay más adelante, además de localizar la siguiente fuente de materiales.

Precisamente por eso habría agradecido una apuesta mayor por lo fantástico. La fuente de la juventud permite jugar con una promesa extraordinaria, pero el peso de la experiencia sigue recayendo en las preocupaciones más terrenales de la supervivencia. Entiendo la intención de mantener la dureza de estar perdido en un entorno hostil. Aun así, creo que había margen para aprovechar más ese componente mítico y darle una personalidad que lo separara con mayor claridad de sus vecinos de género.

Aprender sirve para algo más que trabajar más rápido

La mejora de habilidades mediante la práctica me recordó a Valheim, aunque aquí me interesaron especialmente sus beneficios concretos. La progresión puede traducirse en gastar menos recursos o aumentar la producción, en lugar de limitarse a acelerar una tarea. Son ventajas fáciles de entender y de apreciar en un juego donde buena parte del esfuerzo consiste en conseguir lo necesario para seguir avanzando.

También me gustó aprender mediante libros. Estas mejoras encajan particularmente bien en cooperativo, donde las capacidades de cada jugador pueden contribuir al trabajo del grupo. La progresión tiene más sentido cuando puedes aprovecharla para organizarte con otros y repartir responsabilidades.

Con amigos, los recados pesan menos

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Repartir la recolección y las tareas entre amigos hace que la aventura resulte más llevadera. | © Odinsoft

Recomendaría jugar acompañado, sobre todo por una razón muy práctica: separarse permite cubrir más terreno y reunir distintos recursos al mismo tiempo. Lo que en solitario puede convertirse en una cadena de viajes pendientes resulta bastante más llevadero cuando no eres el único encargado de abastecer al grupo.

El cooperativo también adapta la gestión de las acciones: recolectar y fabricar ocurre de forma instantánea y consume energía, en lugar de utilizar el coste de tiempo del modo individual. La actualización gratuita permite jugar entre dos y cuatro personas en Steam, aunque por ahora incluye las tres primeras regiones de la campaña; las dos restantes están previstas para más adelante.

Mi preferencia por este modo nace de cómo alivia los problemas que más me molestaron jugando solo. Repartir las tareas deja más espacio para disfrutar de la exploración y de las mejoras del personaje. Sigue habiendo trabajo repetitivo, pero ya no recae todo sobre los mismos hombros.

El combate necesita más herramientas que una lanza

El combate es atroz. Me cuesta suavizarlo porque es la parte en la que menos siento que el juego me dé herramientas satisfactorias para responder. Echo de menos una esquiva y la posibilidad de bloquear con la lanza: opciones defensivas que permitan afrontar los ataques con algo más de margen y variedad.

En cambio, termino dependiendo demasiado del ataque de interrupción, cuyo tiempo de recarga se me hace eterno frente a determinadas criaturas. Cuando el animal es rápido, la espera resulta especialmente frustrante. Algunos de los pequeños enemigos iniciales me dieron más problemas por su velocidad que amenazas como las águilas o los jabalíes.

No necesito un sistema de combate elaborado hasta el último detalle en un juego centrado en sobrevivir, pero sí uno que acompañe al resto de la aventura. Aquí los encuentros pueden convertir una salida rutinaria en una molestia que tampoco resulta divertida de resolver. La fauna debería hacerme pensar cómo moverme por la isla; con demasiada frecuencia, lo que me hace pensar es cuánto agradecería poder defenderme mejor.

Veredicto: 6/10 (Solitario) / 7/10 (Cooperativo)

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El conocimiento de los antiguos habitantes recompensa la curiosidad y ayuda a mejorar al personaje. | © Odinsoft

Survival: Fountain of Youth me deja con una buena premisa, motivos para explorar y un sistema de habilidades que sabe recompensar el esfuerzo, pero también con demasiados trayectos de abastecimiento y un combate que necesita mejorar. Me habría gustado que aprovechara más su lado fantástico y que avanzar sirviera para aligerar algunas obligaciones. Aun con esas limitaciones, tiene suficiente atractivo para quienes disfruten de la supervivencia y acepten sus asperezas, especialmente si pueden compartir las tareas. Mi nota es un 6/10 en solitario y un 7/10 en cooperativo: buscar la vida eterna resulta bastante más llevadero cuando alguien te ayuda a reunir la madera.

Ignacio Weil

Creador de contenido para EarlyGame ES y conocedor de juegos independientes y de terror. Desde Dreamcast hasta PC, Ignacio siempre ha tenido pasión por los juegos indie y experiencias enfocadas en la historia....