De hornear pasteles a una clase magistral musical, siempre en una sola dirección (bueno, no siempre One Direction…).
Hoy, uno de los artistas pop más influyentes de su generación celebra su 32.º cumpleaños y repasa una carrera que va mucho más allá de los puestos en las listas.
De panadería a artista global
Nacido el 1 de febrero de 1994 en Redditch y criado en Holmes Chapel, Harry Styles entró por primera vez en el foco público en 2010, cuando apareció en The X Factor. El programa dio origen a una de las bandas pop más exitosas del siglo XXI: One Direction. En muy poco tiempo, los cinco integrantes llenaban estadios, encadenaban hit tras hit y marcaban a toda una generación de fans. De trabajar en una panadería —empleo que Styles todavía tenía en aquel entonces— pasó a una gira mundial y a la cima de las listas casi de la noche a la mañana.
Incluso entonces, sin embargo, ya quedaba claro que Styles quería algo más que las limitaciones del formato de boy band. Tras la pausa del grupo en 2016, aprovechó la oportunidad para reinventarse: no como una ruptura con el pasado, sino como una evolución coherente.
El valor de ser independiente
Su debut en solitario marcó el inicio de una emancipación artística. Con Fine Line, Styles demostró un gran instinto para la composición, moviéndose entre el rock, el pop y el soul. Y, como muy tarde con Harry's House, consolidó su estatus como artista establecido: introspectivo, juguetón, abierto en lo estilístico y sostenido por una enorme presencia en vivo.
Lo que lo distingue especialmente es que Styles no persigue tendencias. Apuesta por lo atemporal, por sonidos trabajados con oficio y por letras que permiten cercanía sin volverse invasivas.
Derribando viejas ideas de masculinidad
Además de su música, Harry Styles se ha convertido en una figura cultural que genera conversación. Con siluetas fluidas, esmalte de uñas, collares de perlas o vestidos en alfombras rojas, desafía de forma discreta pero efectiva las ideas tradicionales sobre la masculinidad.
Para él, nunca se trata de provocar por provocar. Styles encarna una seguridad natural que le da valentía a muchos fans: puedes ser sensible. Puedes ser suave. Y puedes combinarlo todo sin tener que explicarte.
Styles también muestra convicción fuera del escenario. Ya sea por su apoyo a comunidades LGBTQ+, por sus mensajes claros a favor de la igualdad en sus conciertos o por campañas de recaudación para causas sociales y humanitarias, su compromiso se siente creíble porque no lo “monta” como espectáculo, sino que lo integra de manera natural. Sus shows se han convertido en espacios seguros donde se celebra la diversidad y se exige respeto.
Una gira mundial sin el mundo
Recientemente, han surgido algunas voces críticas en torno a la recién anunciada gira “Together, Together” y al hecho de que Styles actuará en el Madison Square Garden durante 30 días consecutivos, mientras se deja fuera a muchos otros países; por no hablar de que muchos consideran que los precios de las entradas son excesivos.
Que todo esto termine dañando la imagen de Styles sigue siendo una incógnita, no solo porque es probable que él no sea el único responsable de dónde y cómo actúa —esas decisiones suelen estar en manos del management—, sino también porque el cantante demuestra una y otra vez en sus shows que tiene un don para conectar con el público y sabe entregar lo más importante: una alegría genuina, de corazón.
El artículo original fue escrito por Daniel Fersch.