Emprendedor y youtuber es sentenciado a 45.376 años de prisión

Cuando FarmVille se cruza con las criptomonedas, cuesta imaginar que pueda salir algo que no sea una estafa...

La condena es, claramente, más un símbolo que una sentencia práctica. | © YouTube / Takvim

Suena como la historia de un documental true crime exagerado: un exrapero crea un juego online, vende vacas y pollos virtuales como inversión, recauda millones, huye al extranjero y, años después, es sentenciado a más de 45.000 años de prisión. Ese es exactamente el caso de Mehmet Aydın, más conocido en Turquía como Tosuncuk.

¿Ganar dinero con animales virtuales?

Aydın no solo era emprendedor, sino que también había estado activo anteriormente como rapero bajo el nombre de Egoman. Sin embargo, no se hizo famoso por la música, sino por su empresa Çiftlik Bank, conocida internacionalmente muchas veces como “Farm Bank”.

El proyecto comenzó a mediados de la década de 2010 y, a primera vista, parecía una mezcla de juego móvil, granja online y plataforma de inversión. Los usuarios podían depositar dinero real y usarlo para comprar animales virtuales. La promesa: esos animales digitales estarían conectados con la agricultura real y generarían ganancias para los inversores.

El problema: según investigaciones posteriores, todo funcionaba —sorpresa, sorpresa— como un clásico esquema Ponzi. Presuntamente, los nuevos depósitos se usaban para pagar a usuarios anteriores y generar confianza. Mientras cada vez más personas siguieran invirtiendo dinero, el sistema parecía estable desde afuera. En el momento en que las nuevas inversiones dejaban de llegar, las anteriores ya no podían pagarse. Cuando la estructura empezó a colapsar, quedó clara la verdadera magnitud del caso.

Según los reportes, alrededor de 132.000 personas habrían resultado afectadas, con daños estimados, según la fuente, en más de 1.600 millones de liras turcas, equivalentes a unos 34 millones de dólares.

Simplicidad engañosa

Çiftlik Bank no parecía un producto financiero árido, sino una inversión agrícola lúdica y fácil de entender. Comprabas vacas, pollos u otros productos de granja virtuales y tenías la sensación de formar parte de un proyecto agrícola moderno.

Fue exactamente esa mezcla de videojuegos, uso sencillo y supuestas ganancias reales lo que hizo que el modelo resultara atractivo para muchas personas que, de otro modo, quizás habrían dudado en invertir dinero. En lugar de números y tablas abstractas, veían animales y granjas virtuales frente a ellos, lo que les daba la sensación de entender en qué estaban gastando su dinero. Así, un juego online se convirtió en una enorme máquina de fraude.

Cuando el sistema colapsó en 2018, Mehmet Aydın huyó de Turquía. Las autoridades turcas lo investigaron por fraude, lavado de dinero y fundación o liderazgo de una organización criminal. Aydın fue buscado internacionalmente. Después de varios años prófugo, se entregó en el consulado turco en São Paulo, Brasil, en 2021, y luego fue llevado de regreso a Turquía.

45.000 años de prisión

En febrero de 2025 se dictó el veredicto, que dio la vuelta al mundo: Mehmet Aydın y su hermano Fatih fueron sentenciados cada uno a 45.376 años y seis meses de prisión. La cifra extrema se debe a que las penas por miles de delitos individuales se sumaron entre sí. Según los reportes, fueron declarados culpables de 4.414 delitos, incluidos fraude asistido por tecnología informática, lavado de dinero y fundación de una organización criminal.

Por supuesto, una condena así no significa que alguien pueda cumplir literalmente 45.000 años. La cifra debe entenderse principalmente en términos legales y simbólicos: busca reflejar la enorme cantidad de casos individuales de fraude y la escala del daño.

Aun así, es precisamente esa cifra absurdamente alta la que hace que el caso sea tan extraordinario. Aunque el fraude financiero muchas veces se siente abstracto, Çiftlik Bank, con sus animales virtuales y su gigantesca condena de prisión, se convirtió en uno de los casos de fraude más conocidos de la historia reciente de Turquía.

El caso muestra lo peligrosos que pueden volverse los modelos digitales de inversión cuando se combinan con mecánicas de juego, promesas de ganancias rápidas y una historia simple.

Çiftlik Bank no vendía solo un producto financiero, sino una ilusión: que cualquiera podía invertir cómodamente en agricultura a través de una app y ganar dinero de forma regular con ello. Para muchos usuarios, sin embargo, esa esperanza terminó en enormes pérdidas.

La historia de Mehmet Aydın es, por lo tanto, mucho más que un caso aislado y extraño. Es un ejemplo de cómo funcionan los modelos modernos de fraude: emocionales, lúdicos, accesibles y construidos alrededor de la promesa de que ganar dinero puede volverse, de pronto, muy fácil.

Un rapero se convirtió en emprendedor, un juego de granja se transformó en un esquema Ponzi multimillonario y “Tosuncuk” pasó a ser una de las figuras más tristemente célebres de los delitos económicos en Turquía.

El artículo original fue escrito por Daniel Fersch.

Ignacio Weil

Creador de contenido para EarlyGame ES y conocedor de juegos independientes y de terror. Desde Dreamcast hasta PC, Ignacio siempre ha tenido pasión por los juegos indie y experiencias enfocadas en la historia....