La vida de Travolta oscila entre el éxito y el declive, crisis personales y una huida hacia creencias cuestionables.
El 18 de febrero, John Travolta celebra su cumpleaños: un actor cuya carrera ha sido una de las montañas rusas más espectaculares de Hollywood. Pocas personas han vivido tanta fama en tan poco tiempo, han caído tan hondo y luego han luchado por volver al foco de atención de manera tan impresionante. Su nombre es sinónimo de glamour disco, películas de culto, crisis personales, escándalos mediáticos y una conexión de por vida con la Cienciología.
Su historia es la de un hombre que ha empezado de nuevo una y otra vez, en la pantalla y en la vida.
Fama mundial con solo dos películas
John Travolta nació en 1954 en Nueva Jersey, el menor de seis hijos en una familia con inclinaciones artísticas. Desde muy pequeño se sintió atraído por el escenario. Dejó la escuela, se fue a Nueva York y probó suerte como actor y bailarín.
Su salto a la fama llegó en los años 70, primero en televisión, pero fueron dos películas las que lo convirtieron en una superestrella global de la noche a la mañana: Fiebre del sábado noche (1977) y Grease (1978). Travolta se volvió el rostro de una generación: el rebelde que baila, el outsider carismático, el hombre con una mezcla única de actitud fría y vulnerabilidad.
Fiebre del sábado noche, en particular, lo convirtió en un ícono. Su papel como Tony Manero fue más que entretenimiento: se transformó en un símbolo cultural de la era disco. Con Grease llegó la histeria masiva internacional: de pronto, Travolta estaba en todas partes.
Caída y una segunda oportunidad
Pero la fama no dura para siempre. En los años 80, su carrera empezó a estancarse. Varias películas fracasaron, y Travolta fue desapareciendo poco a poco de las grandes producciones. Muchos ya lo consideraban una reliquia de la época disco.
Entonces, en 1994, llegó un regreso inesperado: Quentin Tarantino lo eligió para Pulp Fiction. Como Vincent Vega, Travolta apareció a la vez sereno, irónico y peligroso, y volvió a ser una estrella. El papel le valió una nominación al Óscar y le abrió la puerta a una nueva etapa en su carrera.
En los años siguientes, protagonizó grandes producciones de Hollywood, películas de acción y dramas. Fue envejeciendo, pasando de ser un bailarín joven a un actor de carácter, pero siguió siendo un rostro habitual en el cine mainstream.
Escándalos y crisis pública
Su presencia en Hollywood fue acompañada por la atención constante de la prensa sensacionalista. Una y otra vez, Travolta fue noticia por elecciones de carrera cuestionables, acusaciones privadas o apariciones públicas inusuales.
Especialmente en los años 2000 y 2010, informes sobre presuntas conductas indebidas y casos judiciales le trajeron atención negativa. Algunos casos se resolvieron fuera de los tribunales, otros fueron negados o nunca se aclararon de manera concluyente. Como ocurre con muchas figuras prominentes, parte de las acusaciones se mantuvo en el terreno de los rumores y la especulación, aunque influyeron en la imagen pública del actor.
También hubo tragedias personales que marcaron visiblemente a Travolta. La muerte de su hijo en 2009 fue un punto de inflexión del que más tarde habló abiertamente. En 2020, también perdió a su esposa, Kelly Preston, tras una larga enfermedad. Estas pérdidas lo hicieron verse más callado y reflexivo en entrevistas y, para muchos, más humano.
Cienciología: Fe, refugio y controversia
Una parte central de la vida de Travolta es su estrecha relación con la Cienciología. Se unió a la organización en los años 70 y sigue siendo uno de sus miembros más conocidos hasta hoy.
Travolta ha recalcado en repetidas ocasiones que la Cienciología le dio apoyo en momentos difíciles, especialmente tras pérdidas personales. La describe como una fuente de estabilidad, orientación y fortaleza.
Al mismo tiempo, la Cienciología es una organización muy controvertida a nivel mundial. Sus críticos la acusan de manipulación, presión sobre los miembros y estructuras problemáticas. Exmiembros han hablado de experiencias negativas, mientras que seguidores comprometidos como Travolta la defienden.
Por eso, su cercanía con la Cienciología ha moldeado su imagen pública durante décadas. Para algunos, es una prueba de lealtad; para otros, un motivo de escepticismo. El propio Travolta suele hablar de su afiliación con calma y fidelidad, y evita confrontaciones directas con los críticos.
Una vida bajo los reflectores… y más allá
A pesar de los altibajos, John Travolta se ha mantenido como una de las figuras más duraderas de Hollywood. Pocos actores han tenido una carrera tan marcada por tropiezos, regresos y transformación.
Ha sido ídolo adolescente, estrella de acción, figura de culto y actor de carácter. Ha celebrado grandes éxitos, atravesado crisis públicas y se ha reinventado una y otra vez. Su carrera muestra lo efímera que puede ser la fama y cuánta perseverancia se necesita para seguir presente durante décadas.
Hoy, Travolta parece más sereno que en el pasado. Trabaja con menos frecuencia, aparece de manera más selectiva y se centra más en la familia y en proyectos personales. Aun así, su nombre sigue ligado de forma inseparable a una de las épocas más deslumbrantes de la cultura pop.
El artículo original fue escrito por Daniel Fersch.